El arte de la escucha

Mucho se habla sobre cómo podemos mejorar como hablamos.  Pero gran parte del éxito en la comunicación se juega antes. Mucho antes. Para ello necesitamos dominar el arte de la escucha. No sólo es importante escuchar al otro, sino también escucharse a uno mismo antes de hablar.

¿Cómo sería esto? Y bueno, ampliar nuestra escucha, y tener esas orejas de conejo bien entrenadas como para poder filtrar las ideas que se nos vienen a la cabeza y ver si esa idea realmente aporta; si es significativo para el otro y sobretodo evitarlo si no aporta para minimizar el ruido en la comunicación.

Discrepo con frases del tipo “yo soy frontal” “a mi si algo se me ocurre voy y lo digo”.  Este tipo de actitudes no están movilizadas por el otro, sino más bien surgen de una posición donde no se está considerando al otro. La motivación para decir eso es personal. No es teniendo al otro en el foco de la comunicación y por ende siempre, siempre va a resultar violento.

Esto por supuesto no quiere decir sólo decir cosas lindas.. Pero si implica entender que hay un tiempo, un lugar y sobretodo una forma de decirlo.  

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