,

Día de la madre 2021: comprender, empatizar, reflexionar y agradecer

A lo largo de estos años en Abstracta hemos compartido la celebración del día de la madre de diferentes maneras. Este año, conciliar la maternidad con nuestros otros roles sigue siendo desafiante. Así que lo seguimos pensando.

Supimos regalar a las mamás del equipo una experiencia a través de un momento para ellas. También probamos compartir una merienda con un momento de reflexión. Nos encontramos y nos contamos historias, compartimos los aprendizajes que recibimos de nuestras madres más allá de los estereotipos y también acompañamos este día desde un silencio respetuoso.

Supimos conectarnos con algo de aquello que hace a la maternidad tan especial. También abrimos una puerta a que aún quienes son jóvenes pudieran pensarse en un futuro como adultos responsables de otros desde la experiencia de cuidar.

Hoy, volvemos a elegir salir de los estereotipos de la maternidad idealizada y consumista. Volvemos a promover la reflexión para conectar con nosotros y con los demás. Desde nuestros lugares podemos promover que esta fecha sea una oportunidad para poder compartir,  conocer, empatizar y así poder conectar cada día un poco más con los otros para sentirnos menos solos.

En un año que ciertamente ha tenido muchos desafíos para las madres, apostamos a seguir creciendo en estrategias para apoyarlas a que puedan compatibilizar sus diferentes roles. Sabemos que podemos hacer mucho para ayudar a las madres que trabajan y que esto tiene un gran impacto en su bienestar.

Este día de la madre, celebremos a quienes son madres y también conectemos con nuestras madres.

Aprovechemos el momento para seguir preguntándonos sobre los roles tradicionales de género y a apostar por mayor equidad.


#RECOMENDADO

En este episodio especial de nuestro podcast The Everything Else podés conocer nuestras reflexiones para padres y no padres.

¿Por qué la crianza de los hijos se hace tan difícil a veces?  ¿Qué podemos hacer como padres para sentirnos más conectados con nuestros hijos y disfrutar más la etapa esta que es tan exigente?. También nos preguntamos: ¿qué podemos hacer para sentirnos conectados también con nosotros mismos y nuestra autenticidad?  Y para valorar a las madres y padres en sus roles laborales nos preguntamos: ¿Hay aprendizajes vitales en el camino de la parentalidad que pueden potenciarse en roles de liderazgo y a conectar con los demás?

Pongamos sobre la mesa la importancia de apoyar a los padres que trabajan durante estos tiempos difíciles.

Hay mucho que se puede hacer para acompañar este camino; desde más trabajo asincrónico, hasta una charla cómplice cuando algún hijo o hija se suma al zoom inesperadamente. ¿Se te ocurren algunas más?

La luna y un deseo

Hoy me desperté muy temprano. Es un nuevo hábito dirán algunos. Una necesidad por la pandemia dirán otros. Algo de los dos talvez. Yo siento que es un acto casi desesperado por escucharme pensar.

Cuando me desperté hoy allí estaba ella. La super Luna. Una luna brillante y maravillosa y no pude otra cosa que sentarme a admirarla… y en ese momento escuchando de fondo la banda sonora del amanecer, me llovieron pensamientos que quiero compartir.

Les cuento: nuestro hijo mayor tiene 5 y hace tiempo que en casa se habla mucho del espacio y su fascinación por sus misterios. Ayer murió Michael Collins y la Luna fue el tema ineludible. Y fuimos contando cosas. dimos datos, compartiendo con el información. Y me escuché decir entre esas cosas frases como: “la luna no tiene luz propia, refleja la luz del sol”. “es mucho más pequeña que el sol” “Ves? en la luna todo es roca”. “Es mucho más pequeña que la tierra”.

(Sepan disculpar los eruditos del tema, recuerden por favor que le estoy contando a un niño de 5 años sobre nuestro satélite natural. ;))

Hoy observándola, volvíeron esas frases a mí. Y pensaba. Esos datos, si bien son hechos; ¿reflejan la belleza y la fascinación que la luna genera?. ¿No se quedan cortos? ¿No es un relato que empobrece mucho a la luna?

Me preguntaba, ¿no somos todos un poco como la luna reflejando luz de otros más grandes? esto, o el hecho de que sea mucho más chica, la desmerece? Al final del día, la luna en ciertas condiciones incluso logra cada tanto hasta eclipsar al astro rey.

Vivimos en un mundo de datos. Donde la belleza y la poesía de la vida es vista como secundaria. Trabajando en IT muchas veces escucho frases como “ta, pero eso es filosófico”, “Bueno, pero ¿y eso cómo se mide?” La tendencia es siempre ir a los datos. A lo “puro y duro”. Y qué importante es sumar. Datos y sentido.

No puedo evitar recordar una frase que una vez escuché decir a Pipe Stein: “las respuestas vienen de la data, pero las preguntas vienen de los libros”.

En este momento de agobio mental luego de más de un año de estar viviendo en pandemia, deseo muchos más madrugones como el de hoy, tener tiempo para escucharme pensar más y leer más libros.

Es como 2020 pero no

Es como 2020 pero no. Es Marzo 2021

En algunas cosas esta situación es mucho peor. Hay mucho más por qué preocuparse.

Y en Uruguay luego de meses se necesitó volver a las clases remotas. 

Pero no es lo mismo que en aquel Marzo 2020.

 

Las maestras, la escuela y los padres aprendimos mucho. Los niños también.

Nos exigimos menos. Tomamos lo que sirve y no nos pesa tanto aquello que no podemos. 

Todos nos dimos cuenta lo difícil que es esta situación y se percibe.

Valoramos a quienes se suman. Porque la presencia aunque virtual es más valorada.

Juzgamos menos. Las maestras se ríen más y se nota que hay equipo por detrás.

Por supuesto que esta postura no es la que recibe más atención. Porque el morbo se alimenta de los extremos.

Estas no son ideas abstractas y  mucho menos universales. Son vivencias que quiero compartir. Ayer mi hija menor cumplió 3 años. Su segundo cumpleaños en pandemia. Y sus amigos y sus maestras pudieron estar -de una manera incompleta para todos- pero pudieron estar como a ella la ilusionaba.

Las actividades propuestas hoy por las maestras son herramientas que nos ayudan para apoyarnos para cuando los padres no tenemos capacidad creativa y la presencia y las voces de las maestras, son vividas por acá como aliadas que acompañan a nuestros hijos para que estén menos solos cuando no podemos darles compañia de calidad porque estamos trabajando o haciendo otras cosas.

Vivimos en un mundo muy adulto-céntrico y la escuela es aquel espacio pensado para ellos. Donde ellos y ellas son protagonistas. Conectarse y abrirle la puerta a la escuela en casa es una manera de poder ponerlos a ellos en el centro hasta que pase el temblor.

Gracias a todos los docentes y todos los equipos que ponen lo mejor de sí para que niños y niñas puedan seguir su educación aún en estos contextos. 

 

 

Danza y Liderazgo

Muchas veces me preguntan cómo se pueden desarrollar las habilidades de liderazgo y otras de las habilidades llamadas blandas. Cada vez más las veo como habilidades de la vida. Por lo que la respuesta es: las adquirimos viviendo. Las experiencias de nuestras vidas nos moldean y nos ofrecen lecciones muy valiosas.

Entonces, lo que hacemos con nuestro tiempo importa. Yo? Amo bailar. He tomado clases de danza durante muchos años y estas son 5 cosas que aprendí sobre liderazgo yendo a clase de baile con Eduardo García.

1. ¿Parece imposible? Dividí el desafío en partes más chicas y disfruta del camino.

No importa lo compleja que sea la coreografía, si la vas aprendiendo poco a poco prácticamente todos pueden seguirla. Y cuando digo todos, lo digo en serio. Aquellos que tomaron clases en algún momento de sus vidas, o aquellos que les gustaba ​pero nunca pudieron hacerlo. Todos en la clase aprendemos sobre la marcha; como se aprende: haciendo. Y los tecnicismos se van aprendiendo en el camino. Al final de cuentas, no es lo más importante.

Comprender los pasos es parte del asunto. Hay que observar, copiar y seguir practicando hasta lograrlo. Y ese momento en el que estás haciendo lo mismo a la vez con otra persona es como si tuvieras un lenguaje común. Es alucinante.

Este profesor, hace algo que más docentes y más líderes deberían hacer. Él es un bailarín fabuloso, pero no enseña buscando lucirse él ni a tener a los “mejores” alumnos. Eduardo visiblemente disfruta el proceso de vernos mejorar… así que mientras nos enseña cada paso está sonriendo. Cuando nos corrige lo hace siempre con mucho humor y con esa sonrisa tan característica y mientras hacemos las muchas repeticiones que se requieren para hacerlo bien, siempre estamos bailando con música. De esta manera no sólo disfrutamos del resultado, pero también mientras lo hacemos.

2. Objetivos claros para tener más energía y concentración extra.

El final de la clase llega cuando todas las partes que aprendimos encajan en este “show”: la recompensa por todo el esfuerzo. Este show es cuando hacemos la coreografía creada por él con la canción para la que fue pensada. Está buenisimo cuando todas las partes de la coreografía calzan con la canción, incluso cuando no parecía posible. Los alumnos nuevos a veces dudan o simplemente no entienden que quiere decir que viene el “chow” como dice él. Pero a medida que pasa el tiempo, aprenden a confiar en él y se dejan asombrar.

A esta altura, el cansancio mágicamente desaparece y una se enfrenta a un nuevo desafío: ahora no se trata simplemente de imitar los pasos que había aprendido. Ahora necesitás hacerlos tuyos, interpretar la canción y disfrutarla.

3. Mírate a ti mismo a través de la mirada de los otros. Aprecia lo tuyo.

Pulir los detalles de lo que creías haber dominado es difícil. En la búsqueda por mejorar, podés tener dificultades para lidiar con la frustración cuando las cosas no salen tan bien como imaginabas. Observar a otros que lo hacen bien es clave para mejorar… se aprende muchísimo de observar a quienes admirás. Pero no se trata sólo de imitar lo que hacen otras personas. Entonces, el desafío adicional es encontrar tu estilo propio.

Este estilo va a ser el resultado de tus limitaciones, es cierto. Pero también estará dado por tus fortalezas. Y realmente llegar a ese punto en que podés verte a tí bajo una luz positiva; donde te permitís admirar las habilidades en tí como lo haces en los demás requiere mucho trabajo en tu humildad, auto aceptación y autocompasión. Muchas veces de hecho, encontrar esta bondad es más fácil decirlo que realmente hacerlo.

4. Para que te muevas, tiene que moverte.

A lo largo de la semana pasamos por diferentes ritmos. Y este es un gran ejercicio. Nuestros cuerpos y mentes tienen que mantenerse flexibles para lograrlo. Cambiar estilos, cambiar pasos, replantearse la forma en que lo hacés. Y es en definitiva también una negociación constante con los otros, donde hacemos no solo lo que nos gusta a nosotros, sino también es necesario hacer lo que le gusta a las otras personas. Lo interesante es que a través de los otros, te puede llegar a gustar más aquello que antes no te gustaba.

Sin embargo, aunque cambiar es genial, debo reconocer que algunas clases me llegan más que otras. Y no sorprende, no? Porque cuando uno de estos estilos resuena más en ti que en otros es porque significan algo para vos. Es emocional. Es físico. Es irracional. Simplemente lo hace. Te toca.

5. La práctica no hace a la perfección. Nos hace mejores.

Cuanto más voy a clases de baile, mejor me siento. Es un hecho.
Pero el motivo no es tan obvio. Mi cuerpo se vuelve más fuerte y flexible. Es cierto, y está bueno. Quiero mejorar, lograr más cosas, es cierto. Estoy motivada. No sé si será esa dosis extra de serotonina, pero es como si esto hiciera funcionar la máquina y ahora estoy más motivada para agregar otros hábitos saludables. Pienso en esto y aunque es genial, esto no es el motivo porque me hace tan bien.

En realidad creo que tiene más que ver con esto otro: mientras bailo, mejoro, disfruto, me divierto … y hay otros que me demuestran que lo valoran. Ya sea que les gusten los movimientos, la sonrisa en mi cara o los chistes que hacemos mientras estamos en ello. Hay algo de bailar en grupo en esta clase en la que tengo la sensación de que está bueno estar. Me aceptan. Tan sencillo como eso. Tenemos esta tercera cultura donde la música y el baile es lo nuestro. Durante esa hora de clase nos divertimos con la música, nos copamos… nos divertimos y hacemos esto sin importar nuestra edad, nuestra historia, lo que hacemos en nuestros trabajos.

Así de simple. Es un espacio seguro. Y como es de esperar, pasar tiempo en un espacio seguro es terapéutico y te puede cambiar la vida. Cuanto más voy, más me conecto con los demás que me ven y me aceptan por lo que soy. Y eso implica que cuanto más voy, más cómoda me siento en mi propia piel y a medida que esto pasa más aprendo a ser más amable conmigo misma. ¿Y adiviná qué? ¡Lo mismo sucede al revés! Cuanto más tiempo paso con ellos, más me gustan cada uno de ellos y todos nosotros como grupo. ¡Así que voy a tratar de no perderme la próxima clase!


Este posteo se basó en una actividad que hicimos con el equipo de líderes de Abstracta sobre las actividades que hacemos en nuestro tiempo fuera del trabajo  y las lecciones que aprendemos que enriquecen nuestras prácticas.

Se lo dedico a Eduardo García y a todos con quienes he compartido en algún momento clase ;). Gracias!

El fin de los rituales

El filósofo y ensayista Byung-Chul Han en su último libro nos advierte de lo que podemos perder para nuestra plenitud perdiendo algunos rituales. La búsqueda por lo nuevo, salir de la zona de confort, crecer y seguir tomando desafíos es muy importante. La tecnología y la conexión para usarlas para optimizar nuestro tiempo es muy bueno.  Pero no debería ser visto como un opuesto a aquello con lo que nos tomamos tiempo, repetimos y nos da satisfacción. Porque en esa repetición se cultiva la familiaridad. Se genera identidad, pertenencia. Son experiencias que nos hacen sentir que somos partes de algo más grande que nosotros mismos. Nos brindan sensación de comunidad. Y eso a los humanos nos hace toda la diferencia.

¿Qué son los rituales? Aquello que se repite y nos brinda satisfacción. Saludarnos, encontrarnos, la música que nos gusta, compartir un café, un chiste repetido, los asados con nuestros amigos.  Estamos en un momento muy desafiante, porque el manejo de la pandemia nos sacó de un día para el otro los rituales. ¡Y cómo los extrañamos! Las celebraciones y los momentos difíciles tuvimos que reinventar cómo vivirlos a la distancia. Y esto algunas veces fue más llevadero que otras.

¿Cómo plantearnos de cara a la “nueva normalidad”? Entender la importancia que pueden tener los rituales para nuestro bienestar es primordial para poder comprometernos con el distanciamiento físico sostenido. Para que esta medida pueda ser sostenida, necesitamos darnos tiempo para pensar este tipo de cosas para no empobrecer de sobremanera nuestras vidas. Elegir concientemente estas medidas de cuidado aparte nos van a ayudar a poder vivir los cambios como parte del cuidado de los otros y nuestro autocuidado y no ser víctimas pasivas de la situación.

No es recomendable que de momento nos saludemos con besos, abrazos o compartamos el mate. Las formas pueden cambiar, pero sin lugar a dudas necesitamos repensar cómo saludamos, nos comunicamos y compensamos la distancia para poder seguir encontrándonos y seguir construyendo comunidad. Particularmente me preoupa mucho como en esta nueva normalidad le hacemos un lugar al dolor, a las pérdidas, a los duelos. Si tuvieron pérdidas de seres queridos en este tiempo de excepción, no dejen de honrar sus vidas si no es ahora, más adelante.

Para seguir reflexionando sobre esto, y poder entender más los alcances te recomiendo leer el libro.. pero también podés empezar por este café filosófico con Magdalena Reyes. ¡Imperdible!

Salud. La base para vivir una vida plena

Uno de los aspectos más importantes que está poniendo en el tapete el brote de Coronavirus a nivel global, es la relevancia de la Salud. La salud como estado de bienestar físico, mental y social es la base para vivir una vida plena. Estos tiempos estresantes ponen mucha tensión en la capacidad de las personas para hacer frente a las situaciones y necesitamos prestar atención a cómo los miembros de nuestro equipo y sus entornos van evolucionando con respecto a sus niveles de salud.

  • Es importante ayudar a otros a lograr el equilibrio adecuado entre ser optimista y pesimista, ya que el exacerbar cualquiera de los dos  posicionamientos en niveles extremos conduce a la apatía y el aislamiento.  A pesar de que estamos practicando el distanciamiento social, lo mejor es promover una conexión auténtica para evitar la soledad entre nuestros colegas y seres queridos.
  • Recuerde que durante esta crisis, sus compañeros no sólo están preocupados por sus trabajos en este momento, sino que lo más probable es que se enfrenten a toda una serie de preocupaciones adicionales que normalmente no tendrían, desviando así su foco de atención. Estos pueden incluir el cuidado de los niños, el cuidado de sus seres queridos, la tensión añadida en las relaciones, el acceso a alimentos y medicamentos, y limitaciones varias que esta situación está trayendo.
    Fomentar el sentido de pertenencia, cuidado mutuo y confianza es un factor clave para el éxito y la sostenibilidad de estos equipos. Los líderes deben esforzarse más que nunca por crear espacios psicológicamente seguros para sus equipos

    Acá van algunos highlights del video. Si les interesara profundizar sobre estos puntos, y no lo pueden entender en inglés no dejen de contarctarse conmigo y buscamos una solución 😉

,

Vídeo: Cuidado de equipos 100% remoto en tiempos de crisis

Estos días tan desafiantes,  a partir de una capacitación interna que hice como CPO de Abstracta, surgió gran interés así que lo convertimos en un video -en inglés- para poder compartir con la comunidad el mensaje.  En el di algunos consejos sobre cómo ayudar a otros a navegar la situación trabajando de forma remota mientras se enfrenta a la pandemia mundial.

Dentro de Abstracta, debido al brote del Coronavirus (Covid-19), nos enfrentamos a un momento de cambio cultural drástico y rápido a medida que trasladamos nuestro trabajo y operaciones diarias de nuestras oficinas a nuestros hogares. Y sabemos que no estamos solos en esto.
En cuanto al cuidado de nuestros colaboradores y su bienestar, estar 100% dispersos en equipos remotos trae muchos desafíos más allá de lo técnico y organizativo. Si bien es cierto que ya tenemos algunos miembros que trabajan a distancia, el contexto de la pandemia global que enfrentamos y las medidas necesarias de distanciamiento social añaden más complejidad a la forma en que lideramos nuestros equipos.
En el video doy algunas reflexiones para generar un liderazgo mi cultura en tiempos de crisis; liderazgo basado en la confianza y el cuidado mutuo, que es tan necesario en un entorno desafiante lleno de excepciones que afectan la vida cotidiana, como los niños sin escuela, el acceso a los suministros y una serie de otras preocupaciones que alejan el trabajo de nuestro enfoque principal.
Acá les dejo un link al video que es en inglés.
También tenés acá un resumen de algunos de los puntos más importantes en español.
Las reflexiones que menciono son sin duda algunos de los puntos de una situación extremadamente compleja, y buscan ser nomás puntapié de una conversación 🙂  Los leo para seguir pensando juntos y ojalá les resulte interesante

El privilegio de ser psicóloga

Hoy es el día del psicólogo. Está terminando el día y tuve la suerte de recibir muchos saludos. Saludos de gente que sabe lo feliz y orgullosa que me hace sentir ejercer esta profesión. Incluso muchos de los saludos son de personas que me conocieron gracias a ella, personas que tuve el privilegio de acompañar desde este rol y hoy me siguen contactando y me recuerdan que la psicoterapia los acercó a mejorar su vida brindándoles herramientas que aún hoy agradecen.

En estas fechas también se cumplen mis primeros 10 años ejerciendo la profesión. Descubrir la vocación es un recorrido muchas veces sinuoso. Y la vocación a veces es difícil de enmarcar en un área de estudio sola. Mi naturaleza me llamó siempre a espacios de entrecruzamientos; de integración de saberes, de experiencias y de poner todos mis recursos, aprendizajes y lo que soy al servicio de otros. Desde ahí fui trabajando en distintos ámbitos aportando desde lo que se y quien soy. Me fascina hacerlo. Pero esto no sería posible sin otros que me abren la puerta.

A mi, me llena de satisfacción ayudar a desasnar el nudo de otros. Ayudar a que cada uno pueda vivir mejor con sus historias, dando lugares a vidas más plenas. Generar tiempos y espacios para que las personas elijan conscientemente como desean vivir sus vidas. Acercar perspectivas distintas, cuando no está  pudiendo… y sin dudas ayudar en esos momentos en que uno no puede, son momentos imborrables para esas personas, como también lo es para mi. Por eso, a cada feliz día, respondo con un gracias muy sentido.

Hay algo de este llamado a ayudar; y es que con cada historia, con cada persona a la que ayudamos, con cada herramienta que podemos ofrecer nosotros dotamos de sentido también todo lo vivido y aprendido.  Así que muchas gracias a todos mis pacientes y a todas las personas que me honran con el privilegio de poder acompañar sus historias de vida y recorrer parte de la vida juntos.

Por mucho más!

Amigos son amigos

Hay mucho escrito sobre la amistad. No es mi intención aquí buscar definir la amistad. Lo que sí me gustaría es poder hacer foco por un momento en la importancia en nuestra vida de los amigos.  

Esto es algo que si bien es muy compartible significa cosas muy distintas para cada persona. Como psicóloga no dejo de sorprenderme de cómo varía lo que significa, incluso el que rol ocupa para cada una de las personas los amigos en sus vidas.

Mucha gente cuando se refieren a los amigos, dicen con orgullo que se los cuenta con los dedos de una mano, que son “los de siempre”.  Estas historias pueden llegar a ser muy emocionantes. Verdaderos testigos de nuestros pasados y pueden dar testimonio de los caminos recorridos para estar donde estamos. Compañeros de ruta de largo alcance. Que belleza! Me encantan estas historias. Y por suerte conozco varias de ellas.

Pero hoy tal vez me gustaría hablar de las amistades nuevas. Sobretodo de las amistades de la adultez. Frente al mito de las amistades de toda la vida, tienen un poco de peor prensa. Incluso muchas veces son puestas en un rol de menor relevancia, insinuando que no son “tan profundas”. Y realmente yo no creo que eso sea así. Creo profundamente en su potencial. Y me gustaría explicitar porque creo que la idealización de los amigos de siempre tiene un riesgo: el de cerrar la puerta a nuevos vínculos, poniendo excesiva presión en vínculos con personas con quienes a veces ya no sentimos que nos comprenden tanto.

Los caminos de la vida son largos, son sinuosos, y tienen muchas etapas distintas. Estas distintas vivencias nos van moldeando. Y es que vamos cambiando! Y qué importante que así sea!  Tal vez radica en esto tan obvio porque es tan valioso tener compañeros de ruta con quien compartir ese camino en sus distintas situaciones. 

En nuestra vida adulta, muchas veces con quienes compartimos gran parte de eso son nuestros compañeros del trabajo. Es con quienes compartimos nuestro día a día; con quienes compartimos muchas horas de nuestros días. Nuestro trabajo organiza nuestras vidas. Con eso nuestras rutinas, nuestros días y con quienes compartimos esos días. 

Con suerte en nuestro lugar de trabajo tendremos buenos compañeros de trabajo. Un ambiente ameno y sano. Otras veces a través de nuestro trabajo, nos encontramos con personas con las que conectamos a niveles más profundos, y cuando sentimos que conectamos realmente más allá de los estrictamente profesional; es maravilloso. Ahí también hay historias que emocionan mucho. A través de tener amigos del trabajo, nos volvemos seres más integrados. Todas esas horas en las que estamos en el trabajo, son horas donde estamos en un lugar en el que queremos estar. En un entorno donde importamos como personas, que nos cuida y nos restaura. Un trabajo donde tengo amigos, puede ser un lugar que nos humaniza en vez de alienarnos. Cuando se dan esas historias, nuestra red de apoyo, nuestro entorno, nuestras vidas se ven super enriquecidas.

También a veces los amigos de la adultez vienen en formas inesperadas, llegan a nosotros por vínculos que no son ni generados por nosotros, sino que tienen que ver con proyectos, o incluso los hijos o nuestras parejas. 

Pueden estar dadas las condiciones, pueden estar las personas, pero si yo no dejo la puerta abierta a nuevas amistades, si al otro le hago sentir que hay un ranking de amigos los “de verdad” y los “circunstanciales” cierro la puerta a que la vida nos sorprenda con valiosísimos compañeros de ruta con quienes compartir los desafíos de una etapa muy distinta como es la adultez. Haciendo esto, corro el riesgo de cerrar la puerta a dejarme maravillar por la magia que se puede dar en el encuentro humano.

Ponernos en contacto con esto, puede ayudarnos a encontrar más fácilmente esa energía extra para salirnos de nosotros mismos, y hacer el lugar en nuestras vidas para cultivar los vínculos: los de siempre y los nuevos.

Cuidar los vínculos toma distintas formas.. Pero como buenos jardineros será cuestión de recorrer el jardín, e ir viendo lo que necesita cada planta para que esté fuerte y florezcan. Me siento muy identificada con aquella frase de que los amigos son las flores en los jardines de nuestra vida. Uds que creen?

 

Sobre la importancia de la mirada de los otros.

Como comenté en otro post, quiero ir enfocándome en aquellas frases que tienen mucho marketing y seguidores que las repiten pero que creo que profundamente complican a quienes se amparan en ella, dejando a quienes profesan estas ideas protegidos en apariencia pero aislándolos a la larga.

El individualismo imperante en nuestra sociedad no es novedad para nadie imagino. De todos modos, siento la necesidad a raíz de varias charlas que he tenido últimamente de generar un espacio donde cuestionar estas ideas; sobre todo aportar mi granito de arena para poder desmitificar estas posturas cuando son llevadas al extremo.

Cuantas placas con imágenes y frases de supuestos expertos hay abogando por “que no te importen lo que dicen los demás”! Irónicamente en el mundo laboral el feedback y las devoluciones están a la orden del día, y en nuestras vidas sociales mostramos tanto de nosotros mismos en las redes que podríamos llegar a decir que nunca hemos estado tan expuestos a la mirada de los otros como estamos en la actualidad.

¿Dónde posicionarse? ¿Nos debería importar lo que dicen los demás? ¿O sería mejor hacer oídos sordos a las opiniones que no nos gustan? ¿La opinión de todos importa por igual? ¿Necesito escuchar todas las opiniones? ¿Es viable que esté siempre abierto a que me digan lo que piensan de mí?. Como he comentado ya otras veces, mi respuesta es: depende.

Necesitamos entender que la mirada del otro no es inocua ni inocente. Es constructiva y constitutiva. Y digo constitutiva porque es así que formamos nuestra identidad: con los otros.  A tal punto es esto que Martin Bubber decía que no existe un yo aislado, sino que somos yo-tu.  En nuestros primeros tiempos esa mirada, ese espejo, es la mirada de nuestros padres y nuestros primeros cuidadores. Luego se suman actores, y son nuestros pares quienes nos devuelven una imagen de nosotros mismos muy importante.  Y que importante que llega a ser esa mirada de nuestros pares en la infancia y en la adolescencia!

Muchas veces debemos dedicar mucho tiempo y energía a liberarnos de algunos reflejos que nos devuelven estos espejos. Hay muchos personas en quienes nos reflejamos que se parecen al  espejo de la madrastra de Blanca Nieves, siempre dando una visión envidiosa y poco constructiva, por no decir que a veces es francamente destructiva. Y claro que entiendo que hay que alejarse en lo posible o al menos limitar el impacto que le damos a la opinión de estos personajes!

El meollo detrás de todo esto es que no existe una visión propia aislada de quienes somos. Somos seres sociales, y eso significa que conectar con otros es necesario para nuestra vida plena y es inherente a nuestra naturaleza como personas. Eso significa que nuestras identidades, quienes somos, se construye a partir de otros: somos con otros. Este punto me hace pensar que tal vez lo que necesitamos es que esos otros con los que interactuamos sean amables con nosotros, y nosotros serlos con ellos.

Y entonces, claro que es muy importante escuchar a los otros! No conozco otra manera de crecer, de superarnos que no sea reconociendo nuestras debilidades y trabajar en ellas. Y para lograr eso es necesario identificarlas. Pero este punto es importante: esto puede implicar no decir siempre lo fácil, se necesita coraje para estas charlas porque muchas veces vamos a tocar puntos dolorosos de nuestra historia.

Y por eso ante el encuentro con el otro hay que aflojar el acelerador, no violentar innecesariamente y subrayo la importancia de ser más amables y amorosos. Y cuando nos toca recibir los mensajes que lo demás nos devuelven en palabras y sobretodo en actos, podamos sopesar estas variables. Porque también necesitamos saber que no es viable ni sabio que estemos abiertos en todo momento a escuchar todo lo que los otros tienen para devolvernos sobre nosotros ni que ponderemos la opinión de todos por igual. Parece racional, pero tal vez es eso: racionalmente está bien, pero no considera nuestras emociones.

A mi me mueven las historias de amor. Las miradas de amor. Ese amor sano que logra imposibles. Ese que nos lleva más allá de lo esperado. Y este tipo de vínculos se da cuando el otro nos oficia de espejo amable. Cuando nos miran de verdad y nos valoran por quienes somos y por quienes podemos llegar a ser. Se da cuando creen en nosotros. Cuando nos hacen sentir queridos aún conociendo nuestras falencias y nos ayudan a convertirnos en quienes queremos ser. Historias de amor como esas puede haber en todos los ámbitos de nuestras vidas, no sólo en las parejas románticas. Si logramos rodearnos más de amor no vamos a necesitar la sobreprotección, porque nos vamos a sentir amados y conectados y realmente protegidos.

Y por supuesto que en momentos difíciles, cuando toca vivirlos, no conozco mejor motor para salir adelante que mirarnos a través de ese espejo por el que nos miran los demás que nos aman y creen en nosotros. Son muchas las personas que pueden ocupar ese lugar en nuestras vidas: docentes, líderes, terapeutas, y ni que hablar de nuestras familias y amigos.

Yo hoy dedico este post a todos ellos, en especial a mi marido e hijos, porque sus miradas siempre me ayudan a ser mi mejor versión.

Acá podés ver a Viktor Frankl argumentar sobre esto y seguir juntando fuerza para salir del individualismo y hacer una apuesta por creer en los otros e ir por nuestra mejor versión.