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CPO ¿una sigla bonita?

CPO por sus siglas en inglés Chief People Officer. Es uno de esos cargos muy de moda ahora en las empresas de tecnología.  Jamás imaginé asociada a mí una sigla de este tipo. Trabajé como maestra, profesora de inglés, coach en habilidades comunicacionales por nombrar algunas de mis experiencias laborales. Ahora a mi trabajo como psicóloga le sumo el rol de CPO. Si. ¡Y lo hago feliz! 

Siempre busqué distanciarme de todo aquello que tenía que ver con RRHH. Pero no porque no me interesara. Lo que más me alejaba era la concepción tradicional de ver a las personas como recursos. No. Yo no quería hacer eso. No me representaba. No es quien soy.

Pero tengo que confesar que sí acepto con gusto la posibilidad de cuidar y hacerme responsable de las personas; porque se que son el corazón de una empresa. Conocerlos, ayudarlos y acompañarlos a buscar las mejores opciones para cada uno en cada momento. Generar las condiciones para que puedan desarrollarse y crecer, buscando la manera de integrar quienes son a lo que hacen en el día a día.

Si. Creo que desde las empresas se puede acompañar para explorar y desarrollar el potencial de cada una de esas personas.

Me alegro mucho que cada vez haya más CPOs y menos gerentes de recursos humanos o gestores de talento en las empresas. No es un cambio que radique en el nombre, por supuesto que no. Pero ya desde el nombre vamos mandando señales que estamos ante un cambio de paradigma desde el que podemos promover lugares de trabajo más humanos y que nos humanicen.

Sobre una escuela sustentable

La escuela sustentable es un proyecto que me apasiona. Es un proyecto de esos que integra varios de los temas que me mueven. Hoy la menciono porque es un proyecto que se va a replicar en Argentina y me llena de orgullo. Ojalá se replique no sólo en muchos lados más del mundo sino que haya muchas más escuelas así en nuestro país.

La escuela sustentable deja en evidencia que hay dos maneras de educar. Una es hablando. Y la otra es con nuestros actos.

Vivimos en tiempos de “charlas”. ¡Hay charlas sobre tantos temas! Parecería que nos hicimos adeptos a hablar de ciertas cosas, lo cual es necesario. Pero muchas veces, el problema es que hablar no es suficiente para cambiar. Nuestros actos deben acompañar nuestros discursos.  

Dicho de otra manera, debemos recordar lo que el saber popular ya sabe. A las palabras se las lleva el viento. Intentemos predicar con el ejemplo, hacer aquello que decimos en vez de sólo repetirlo y ser consecuentes con nuestros discursos así nuestro actuar, pensar y sentir se van alineando y no estamos tan disociados.

Otro beneficio extra de esto, es que no vamos a tener que machacar ciertos temas, con tanta insistencia. Vamos a tener experiencias que nos van a recordar su importancia.

Como dicen en la escuela sustentable esto es válido para la ecología y el respeto por el medio ambiente, válido para pensar en nuestra salud, válido para pensar en el trabajo en equipo y en nuestro rol en la sociedad.

Estoy convencida que necesitamos más de estas escuelas, y no sólo para los niños.

Conocé más en: unaescuelasustentable.uy

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¿Y a vos que te mueve?

En el ámbito empresarial se habla mucho más de objetivos que de propósitos. Pero no sólo nos debería importar lograr nuestros objetivos, si no, cómo llegamos a estos. En Abstracta, por suerte es así.

Al principio, esos valores que guiaban el  accionar eran los propios. Y era algo más personal, que se iba transmitiendo a cada uno en el trabajo del día a día. Pero con el tiempo y a medida que se fue sumando cada vez más gente a la empresa, nos dimos cuenta que efectivamente existía una cultura abstractera que nos llenaba de orgullo y sentimos la necesidad de tener explícitos estos principios en los valores de la empresa. Pero los valores no son los carteles en la pared.

No nos entusiasma la letra vacía. La lista surgió de una encuesta que hicimos para asegurarnos que sean principios que nos convoquen y nos oficien de norte a todos. También esta lista es central para muchas de las acciones llevadas adelante por el equipo de soporte, como por ejemplo los coachings liderados por el equipo de People Care e incluso para guiar el camino de crecimiento de cada uno, capacitaciones o asegurarnos que sean asignados a proyectos que resulten motivantes. Son verdaderamente la brújula que nos marca el norte para recorrer nuestro camino abstractero.

Como las raíces de los árboles de la foto, los valores son el sustento sobre el que se apoya todo. Y vos, ¿ya pensaste en tu propósito personal y cómo acercarte a él también en las horas que estás trabajando?

Un fin y un comienzo

Me gusta mucho fin de año.  Me gusta mucho aunque tengo muy presente que es un momento del año donde mucha gente pasa mal. Y no sólo dentro del consultorio veo esto, claro está.  Se viven las fiestas con demasiada presión, demasiada expectativa, demasiado consumo, demasiado foco en lo que falta o en quienes nos faltan.

Aparte del olor a jazmín que inunda la ciudad, me gusta fin de año porque es un momento de trazar una línea imaginaria; un final ficticio que trae consigo un momento de balance.

Hay años que esos balances dan mejor que otros, por supuesto. Pero ese momento de reflexión, de frenar la vorágine y poder parar de por sí me resulta interesante. Hay momentos para hacer, pero también hay momentos para reflexionar. Creo profundamente que la reflexión es fundamental para tomar impulso. Necesitamos conocernos mejor y reconocer nuestras herramientas. Esto es prioritario para poder entender cuáles son las que aún nos faltan y poder concentrarnos en ellas. Priorizar lo que necesite aprender para vivir la vida que quiero vivir.

Me gusta particularmente este balance en estas fechas porque aparte viene acompañado por  la sensación de que algo nuevo comienza: 365 nuevas oportunidades de hacer las cosas mejor. 

¡Feliz 2018!

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Plan Nexos

Trabajo en una empresa de tecnología. Pero si bien estamos enamorados de la tecnología, no creemos en que la tecnología sea opuesto ni de la naturaleza ni de lo humano. Nos encanta este balance.  Elegimos salir de la ciudad varias veces al año juntos, en nuestra fiesta de fin de año, y para el campamento anual.

Para nosotros, la naturaleza juega un rol central, nos ayuda a lograr una mejor conexión entre nosotros y también aprendemos de ella. La tenemos presente en nuestro lugar de trabajo en búsqueda de mejorar nuestro entorno y como fuente de inspiración para pensar en nuestro equipo.

Como parte de esto, hicimos una capacitación con mi compañera de aventuras de People Care Lu para todos los abstracteros.  Diseñamos el Plan Nexos y esta iniciativa estuvo enfocada en concientizarnos de la importancia del cuidado mutuo y reflexionar sobre nuestro día a día para que nuestro ecosistema nos potencie.

Para esta jornada, se salió de la ciudad, y nos enfocamos en sensibilizarnos y capacitarnos sobre cómo podemos sentirnos como un equipo aún a la distancia.

Pueden leer más sobre esta experiencia y lo que aprendimos en ella en nuestro blogpost

When we care less about our people, our people become careless

Esta frase en inglés hace un juego de palabras con cuidar. Care. Podemos traducirla como “cuando descuidamos a nuestra gente, nuestra gente se vuelve indiferente”. Esta palabra está en el centro de lo que hago hoy en día. People Care.  Debo confesar que al principio me parecía un poco vende humo hablar de people care o cuidado de las personas. Me parecía demasiado vago el concepto. Pero cada vez me es más claro lo importante es que más empresas lo incorporen a sus organigramas.

Como mamá claro que se que cuidar es importantísimo. Como maestra y profesora también. Como psicóloga clínica es fundamental. Pero nunca me imaginé que plasmar esto iba a ser posible en un ámbito empresarial. Tradicionalmente esto no está presente en la descripción del rol de los psicólogos en las instituciones. Al menos no lo era para mi. No era en lo que pensaba cuando me decían Recursos Humanos.

Los equipos se forman a partir de una tarea. Es a partir de pasar tiempo juntos nos vamos conociendo el uno al otro y vamos aprendiendo a valorar la presencia del otro. Esto no se da mágicamente. Sin embargo, muchas veces dejamos que las personas se “manejen” y cuando empiezan en un trabajo nuevo sienten que “los mandaron a la guerra con un escarbadientes”.

Esto se da aún en organizaciones llenas de buenas intenciones. Y es que el cuidado no puede recaer sólo en un par de profesionales. Para ganar visibilidad sobre este tema, hicimos un taller sobre el cuidado de las personas nuevas en los equipos. Llamamos a esta iniciativa  Nexos porque justamente este equipo de personas va a operar como nexo en el proceso de integración y a lo largo de su paso por la empresa.

Hace unos días llevamos adelante una primer jornada de sensibilización y capacitación para tomar conciencia sobre estos temas. Para eso salimos de la ciudad y tuvimos varias actividades que giraron en torno a cómo cuidar a los otros.

Me querría detener en una en especial, en la que el centro de la acción no eran las personas, sino el acto de cuidar. En este caso cuidar plantines de lechuga.  ¿Qué esperamos que suceda a la hora de cuidar a personas adultas en toda su complejidad, si no logramos siquiera cuidar a una pequeña planta?

Como jardinera y ferviente admiradora de la Madre Naturaleza, me gustaría compartir algunas de las lecciones a las que llegamos ese día.  Lecciones que aprendimos contemplando los tiempos y procesos de la naturaleza. Lecciones que se aplican a la huerta pero que aparte funcionan como una rica metáfora para nuestro proceso de onboarding en una empresa:

  1. Pensar antes de tomar decisiones. Evaluar e informarse. Conocer las necesidades y evaluar su interacción con el resto de la huerta.
  2. Meter mano en la tierra. Comprometernos con la tarea.
  3. Elegir el terreno adecuado. Que esté en un espacio un poco más grande siempre que el tamaño actual para dar lugar al crecimiento.
  4. Asegurarse que a donde vaya tenga las condiciones correctas: tierra fértil, buen drenaje, etc.
  5. Regar con mucha agua al principio y apretar la tierra para ayudar a que desarrolle sus raíces rápidamente.
  6. Para raíces profundas, regar abundantemente una vez cada dos días. Si sólo riego un poquito cada día, voy a tener un crecimiento rápido pero raíces muy superficiales y poco resistentes.
  7. Cuidarla del sol fuerte. Resguardarla cuando sea necesario.
  8. Si en algún momento se debilita, asegurarse que asoleamiento y las condiciones sean las indicadas, dar  abono extra, y colocar un tutor. Ojo con exceso de agua. No hace bien. Pudre las raíces.
  9. Limpiar la tierra alrededor.  Cuidar de malezas que haya cerca que le quitan fuerza.
  10. Re-evaluar periódicamente si está en el lugar correcto. Considerar su ritmo de crecimiento. Que contenga pero no ahogue. Y que siempre de lugar al crecimiento.

A partir de estos pasos nos dimos cuenta que coinciden con los cuidados que valoramos cuando alguien se integra a un equipo. Movidos por esto, entre todos generamos una guía de buenas prácticas, para hacer de nuestra empresa un mejor lugar para trabajar.

¡Y aparte nos llevamos un plantín!

En perspectiva

Ver las cosas desde otra perspectiva. Autodistanciamiento lo llama Viktor Frankl. Los daneses parecería que lo llaman reframing; y según el último libro de maternidad que me compre lo consideran una de las claves de la felicidad y la actitud Hygge.

Desde mi época de estudiante de facultad con mi amiga Maggie Giorgi nos referimos a esto como: El día Osvaldo.

 

Llamalo como quieras. Pero no te pierdas de generar estos espacios cuando la vida te abruma.  Parar, arrancar de cero para salirse de uno mismo. Tomar distancia de lo que nos está pesando.  Puede ser de muchas maneras. Viajar dentro de la ciudad, salir a tomar aire, salirse del círculo vicioso cuando sentís que no hay salida.  Eso tan necesario cuando la agenda se nos llena de obligaciones y el tiempo libre pareciera ser escaso y no nos alcanza para restaurarnos.

Cortar para refugiarnos. Desenchufarnos. Hacernos un mimo. Una caminata bajo el tibio sol del otoño, un paseo por la rambla o una actividad “mindful” como respirar conscientemente unos 10 minutos. O simplemente tomarnos la situación con más humor. La lista es infinita.

¡Ampliémosla!

Más darwinistas que Darwin

Me apasionan desde siempre las ciencias biológicas. Sin embargo, los argumentos puramente biologicistas sobre nuestro comportamiento no me cierran; por no decir que me ponen de mal humor. Dejan de lado una parte tan importante de quienes somos. Ignoran que los seres humanos somos seres sociales y por ende culturales también.

Cuando nos escudamos detrás de argumentos como la supervivencia del más apto, para arrancarle los ojos al otro me parece francamente terrible. Es importante que no hagamos una lectura superficial y dejemos de banalizar todo.

Conocernos y re-conocer nuestros aspectos más oscuros, comprender nuestros sentimientos negativos y limitaciones me enfrenta a la responsabilidad que tengo sobre mis acciones. Nos libera de ser víctimas, dejamos de depositar “la culpa” en factores externos como ser nuestros instintos, genes, etc. Hasta que no hagamos eso, nada va a cambiar.

Estamos a tiempo…

Las 7 cosas que me cuenta Jack todas las noches

Cuando nació nuestro hijo, nos tocó elegir que canción de cuna que nos acompañaría durante ese momento de ayudarlo a dormir. En ese momento no podía imaginar escuchar ciertas canciones infantiles una y otra vez – si claro, ya adivinaste que soy primeriza. Así que elegimos un disco que ya era parte de la banda sonora de nuestras vidas y que nos gusta mucho: In Between Dreams de Jack Johnson. La primer canción de ese disco es Better Together.

Esa tonada me transporta a ese momento de bajar las revoluciones, de calmarnos, encontrarnos en un abrazo y dar gracias por el momento. Y mientras esto sucede Jack susurra en su canto algunos puntos básicos que vale la pena recordar cada día. Me gustaría compartir algunas de las cosas que me recuerda Jack en su canción.

  1. No hay palabras para describir lo que uno siente.
    Me animo a afirmar que el lenguaje y las palabras moldean nuestros pensamientos. Las palabras son súper poderosas. ¡Con razón estamos obsesionados con su uso!. Pero hablar es distinto que comunicarse. Y cuando queremos comunicar sentimientos, lo que muchas veces sucede es que nos cuesta encontrar las palabras, o a veces quedamos atrapados en una intelectualización llena de palabras pero que nos aleja de la emoción propiamente dicha. Este detalle, hace que nos cueste aprehender lo que el otro quiere decir. .
  2. Es difícil explicarse pero por el otro uno puede intentarlo
    Comunicarse es difícil, a veces parece muy difícil inclusive. Lo que me motiva a hacerlo es mi deseo porque el otro me entienda, comparta conmigo, y en última instancia me acepte y me quiera. Hablar es medianamente fácil, pero comunicarnos requiere mucho más trabajo, mucha intención, cuidado del otro y sobretodo tiene que tener un sentido. Tengo que desear hacerlo. Si no quiero hacerlo, no lo voy a hacer bien.
  3. Nuestros sueños están hechos de cosas reales
    Nuestros sueños son una conjunción de aquellas huellas de nuestro inconsciente condimentado por lo que nos quedó de nuestro día a día. Si, esos son los sueños que tengo mientras duermo. Pero nuestros anhelos también se alimentan de estas huellas de nuestro día a día. Nuestra realidad importa y mucho. Cuidar como vivimos el día a día es muy importante. De poco vale correr atrás de objetivos encubiertos como sueños, obsesionados por la meta, para que luego una vez alcanzada recordar lo tortuoso que fue el recorrido.
  4. El amor es la respuesta a las preguntas importantes
    En algún momento de la vida, todos nos hacemos ciertas preguntas que tienen que ver con el sentido de la vida. Si bien en tiempos de internet e hiperconexión parecería sumamente fácil encontrar distracciones para alejarnos de esta angustiosa tarea, tarde o temprano tenemos que encararlas. Cada uno dará respuesta de modo diferente, pero como dice Jack tengo la sospecha que detrás de todas las respuestas va a estar el amor.
  5. La vida a veces puede ser engañosa
    Esta pertenece al conjunto de famosas frases hechas; de aquello que uno escucha casi siempre en tono de queja; casi siempre como una decepción. Me pregunto qué pasaría si miramos a nuestro alrededor y cuestionamos esa tesitura típica de esta sociedad de la abundancia, y nos preguntamos de donde sacamos esta idea de que nos corresponde vivir una vida sencilla, sin sobresaltos y feliz. No asumir que esto debería ser así, no nos ayudaría a valorar más aquellos momentos cuando sí nos ocurre?
  6. A veces estamos juntos aún cuando estamos lejos
    Hoy en día con las telecomunicaciones esta ilusión parece verse aumentado a niveles inimaginables. Y es cierto. La compañía que nos podemos hacer muchas veces no depende de la cercanía geográfica. El encuentro tiene muchas formas y la tecnología nos ha aportado herramientas para poder apoyarnos en quienes queremos y no sólo en quienes tenemos cerca.
  7. Siempre es mejor cuando estamos juntos
    Las distancias, las ilusiones y las desilusiones son más llevaderas cuando estamos juntos. Hay personas que tienen ese efecto casi mágico en nosotros. Su compañía aporta tanto a nuestra vida, que sabemos que pase lo que pase siempre es mejor cuando estamos juntos. Podrá ser difícil de explicar en palabras, pero en un mundo de 7 mil millones de personas, coincidir con al menos una persona con quien sentirme así, es un motivo para dar gracias.

Niños envueltos

Este posteo no se trata sobre una receta. Estamos en época de vacaciones infantiles y estoy en shock! Estoy escuchando a adultos interactuar con niños y me asombra cómo venimos perdiendo creatividad a pasos agigantados.  Nuestra imaginación está tan capturada por el consumo que cuando interactuamos con los niños, terminamos envolviendolos a ellos en nuestro mundo adulto. Tal vez es hora de dejarlos un poco en paz y dejarlos ser niños.

Las cosas se las presentamos ya muy procesadas, le vamos transmitiendo el valor que esas cosas tienen para nosotros y no los dejamos descubrir por ellos mismos. Después nos quejamos que no son curiosos.

Les transmitimos una visión muy negativa del trabajo, valoramos extremadamente el ocio, pero no los tiempos en que no sucede nada, los tiempos de vacío, intentamos evitar que se aburran, y buscamos entretenerlos rápidamente como hacemos nosotros: mirando una cosa atrás del otra cosa en los dispositivos. Consumiendo lo que sea. Después nos quejamos que son dependientes.

No parecemos darnos cuenta que es este tipo de acciones cotidianas las que les quitan la posibilidad de practicar habilidades que son fundamentales para convertirse en los seres resilientes, flexibles y adaptativos que queremos que sean.

La responsabilidad que esto suceda no es ni de los dispositivos ni de los creadores de los mismos.  Muchas de las herramientas que tenemos son definitivamente geniales. Pero es hora que nos cuestionemos como las usamos.