Danza y Liderazgo

Muchas veces me preguntan cómo se pueden desarrollar las habilidades de liderazgo y otras de las habilidades llamadas blandas. Cada vez más las veo como habilidades de la vida. Por lo que la respuesta es: las adquirimos viviendo. Las experiencias de nuestras vidas nos moldean y nos ofrecen lecciones muy valiosas.

Entonces, lo que hacemos con nuestro tiempo importa. Yo? Amo bailar. He tomado clases de danza durante muchos años y estas son 5 cosas que aprendí sobre liderazgo yendo a clase de baile con Eduardo García.

1. ¿Parece imposible? Dividí el desafío en partes más chicas y disfruta del camino.

No importa lo compleja que sea la coreografía, si la vas aprendiendo poco a poco prácticamente todos pueden seguirla. Y cuando digo todos, lo digo en serio. Aquellos que tomaron clases en algún momento de sus vidas, o aquellos que les gustaba ​pero nunca pudieron hacerlo. Todos en la clase aprendemos sobre la marcha; como se aprende: haciendo. Y los tecnicismos se van aprendiendo en el camino. Al final de cuentas, no es lo más importante.

Comprender los pasos es parte del asunto. Hay que observar, copiar y seguir practicando hasta lograrlo. Y ese momento en el que estás haciendo lo mismo a la vez con otra persona es como si tuvieras un lenguaje común. Es alucinante.

Este profesor, hace algo que más docentes y más líderes deberían hacer. Él es un bailarín fabuloso, pero no enseña buscando lucirse él ni a tener a los “mejores” alumnos. Eduardo visiblemente disfruta el proceso de vernos mejorar… así que mientras nos enseña cada paso está sonriendo. Cuando nos corrige lo hace siempre con mucho humor y con esa sonrisa tan característica y mientras hacemos las muchas repeticiones que se requieren para hacerlo bien, siempre estamos bailando con música. De esta manera no sólo disfrutamos del resultado, pero también mientras lo hacemos.

2. Objetivos claros para tener más energía y concentración extra.

El final de la clase llega cuando todas las partes que aprendimos encajan en este “show”: la recompensa por todo el esfuerzo. Este show es cuando hacemos la coreografía creada por él con la canción para la que fue pensada. Está buenisimo cuando todas las partes de la coreografía calzan con la canción, incluso cuando no parecía posible. Los alumnos nuevos a veces dudan o simplemente no entienden que quiere decir que viene el “chow” como dice él. Pero a medida que pasa el tiempo, aprenden a confiar en él y se dejan asombrar.

A esta altura, el cansancio mágicamente desaparece y una se enfrenta a un nuevo desafío: ahora no se trata simplemente de imitar los pasos que había aprendido. Ahora necesitás hacerlos tuyos, interpretar la canción y disfrutarla.

3. Mírate a ti mismo a través de la mirada de los otros. Aprecia lo tuyo.

Pulir los detalles de lo que creías haber dominado es difícil. En la búsqueda por mejorar, podés tener dificultades para lidiar con la frustración cuando las cosas no salen tan bien como imaginabas. Observar a otros que lo hacen bien es clave para mejorar… se aprende muchísimo de observar a quienes admirás. Pero no se trata sólo de imitar lo que hacen otras personas. Entonces, el desafío adicional es encontrar tu estilo propio.

Este estilo va a ser el resultado de tus limitaciones, es cierto. Pero también estará dado por tus fortalezas. Y realmente llegar a ese punto en que podés verte a tí bajo una luz positiva; donde te permitís admirar las habilidades en tí como lo haces en los demás requiere mucho trabajo en tu humildad, auto aceptación y autocompasión. Muchas veces de hecho, encontrar esta bondad es más fácil decirlo que realmente hacerlo.

4. Para que te muevas, tiene que moverte.

A lo largo de la semana pasamos por diferentes ritmos. Y este es un gran ejercicio. Nuestros cuerpos y mentes tienen que mantenerse flexibles para lograrlo. Cambiar estilos, cambiar pasos, replantearse la forma en que lo hacés. Y es en definitiva también una negociación constante con los otros, donde hacemos no solo lo que nos gusta a nosotros, sino también es necesario hacer lo que le gusta a las otras personas. Lo interesante es que a través de los otros, te puede llegar a gustar más aquello que antes no te gustaba.

Sin embargo, aunque cambiar es genial, debo reconocer que algunas clases me llegan más que otras. Y no sorprende, no? Porque cuando uno de estos estilos resuena más en ti que en otros es porque significan algo para vos. Es emocional. Es físico. Es irracional. Simplemente lo hace. Te toca.

5. La práctica no hace a la perfección. Nos hace mejores.

Cuanto más voy a clases de baile, mejor me siento. Es un hecho.
Pero el motivo no es tan obvio. Mi cuerpo se vuelve más fuerte y flexible. Es cierto, y está bueno. Quiero mejorar, lograr más cosas, es cierto. Estoy motivada. No sé si será esa dosis extra de serotonina, pero es como si esto hiciera funcionar la máquina y ahora estoy más motivada para agregar otros hábitos saludables. Pienso en esto y aunque es genial, esto no es el motivo porque me hace tan bien.

En realidad creo que tiene más que ver con esto otro: mientras bailo, mejoro, disfruto, me divierto … y hay otros que me demuestran que lo valoran. Ya sea que les gusten los movimientos, la sonrisa en mi cara o los chistes que hacemos mientras estamos en ello. Hay algo de bailar en grupo en esta clase en la que tengo la sensación de que está bueno estar. Me aceptan. Tan sencillo como eso. Tenemos esta tercera cultura donde la música y el baile es lo nuestro. Durante esa hora de clase nos divertimos con la música, nos copamos… nos divertimos y hacemos esto sin importar nuestra edad, nuestra historia, lo que hacemos en nuestros trabajos.

Así de simple. Es un espacio seguro. Y como es de esperar, pasar tiempo en un espacio seguro es terapéutico y te puede cambiar la vida. Cuanto más voy, más me conecto con los demás que me ven y me aceptan por lo que soy. Y eso implica que cuanto más voy, más cómoda me siento en mi propia piel y a medida que esto pasa más aprendo a ser más amable conmigo misma. ¿Y adiviná qué? ¡Lo mismo sucede al revés! Cuanto más tiempo paso con ellos, más me gustan cada uno de ellos y todos nosotros como grupo. ¡Así que voy a tratar de no perderme la próxima clase!


Este posteo se basó en una actividad que hicimos con el equipo de líderes de Abstracta sobre las actividades que hacemos en nuestro tiempo fuera del trabajo  y las lecciones que aprendemos que enriquecen nuestras prácticas.

Se lo dedico a Eduardo García y a todos con quienes he compartido en algún momento clase ;). Gracias!

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