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Amigos son amigos

Hay mucho escrito sobre la amistad. No es mi intención aquí buscar definir la amistad. Lo que sí me gustaría es poder hacer foco por un momento en la importancia en nuestra vida de los amigos.  

Esto es algo que si bien es muy compartible significa cosas muy distintas para cada persona. Como psicóloga no dejo de sorprenderme de cómo varía lo que significa, incluso el que rol ocupa para cada una de las personas los amigos en sus vidas.

Mucha gente cuando se refieren a los amigos, dicen con orgullo que se los cuenta con los dedos de una mano, que son “los de siempre”.  Estas historias pueden llegar a ser muy emocionantes. Verdaderos testigos de nuestros pasados y pueden dar testimonio de los caminos recorridos para estar donde estamos. Compañeros de ruta de largo alcance. Que belleza! Me encantan estas historias. Y por suerte conozco varias de ellas.

Pero hoy tal vez me gustaría hablar de las amistades nuevas. Sobretodo de las amistades de la adultez. Frente al mito de las amistades de toda la vida, tienen un poco de peor prensa. Incluso muchas veces son puestas en un rol de menor relevancia, insinuando que no son “tan profundas”. Y realmente yo no creo que eso sea así. Creo profundamente en su potencial. Y me gustaría explicitar porque creo que la idealización de los amigos de siempre tiene un riesgo: el de cerrar la puerta a nuevos vínculos, poniendo excesiva presión en vínculos con personas con quienes a veces ya no sentimos que nos comprenden tanto.

Los caminos de la vida son largos, son sinuosos, y tienen muchas etapas distintas. Estas distintas vivencias nos van moldeando. Y es que vamos cambiando! Y qué importante que así sea!  Tal vez radica en esto tan obvio porque es tan valioso tener compañeros de ruta con quien compartir ese camino en sus distintas situaciones. 

En nuestra vida adulta, muchas veces con quienes compartimos gran parte de eso son nuestros compañeros del trabajo. Es con quienes compartimos nuestro día a día; con quienes compartimos muchas horas de nuestros días. Nuestro trabajo organiza nuestras vidas. Con eso nuestras rutinas, nuestros días y con quienes compartimos esos días. 

Con suerte en nuestro lugar de trabajo tendremos buenos compañeros de trabajo. Un ambiente ameno y sano. Otras veces a través de nuestro trabajo, nos encontramos con personas con las que conectamos a niveles más profundos, y cuando sentimos que conectamos realmente más allá de los estrictamente profesional; es maravilloso. Ahí también hay historias que emocionan mucho. A través de tener amigos del trabajo, nos volvemos seres más integrados. Todas esas horas en las que estamos en el trabajo, son horas donde estamos en un lugar en el que queremos estar. En un entorno donde importamos como personas, que nos cuida y nos restaura. Un trabajo donde tengo amigos, puede ser un lugar que nos humaniza en vez de alienarnos. Cuando se dan esas historias, nuestra red de apoyo, nuestro entorno, nuestras vidas se ven super enriquecidas.

También a veces los amigos de la adultez vienen en formas inesperadas, llegan a nosotros por vínculos que no son ni generados por nosotros, sino que tienen que ver con proyectos, o incluso los hijos o nuestras parejas. 

Pueden estar dadas las condiciones, pueden estar las personas, pero si yo no dejo la puerta abierta a nuevas amistades, si al otro le hago sentir que hay un ranking de amigos los “de verdad” y los “circunstanciales” cierro la puerta a que la vida nos sorprenda con valiosísimos compañeros de ruta con quienes compartir los desafíos de una etapa muy distinta como es la adultez. Haciendo esto, corro el riesgo de cerrar la puerta a dejarme maravillar por la magia que se puede dar en el encuentro humano.

Ponernos en contacto con esto, puede ayudarnos a encontrar más fácilmente esa energía extra para salirnos de nosotros mismos, y hacer el lugar en nuestras vidas para cultivar los vínculos: los de siempre y los nuevos.

Cuidar los vínculos toma distintas formas.. Pero como buenos jardineros será cuestión de recorrer el jardín, e ir viendo lo que necesita cada planta para que esté fuerte y florezcan. Me siento muy identificada con aquella frase de que los amigos son las flores en los jardines de nuestra vida. Uds que creen?

 

La vulnerabilidad y el embarazo

Esto lo escribo embarazadísima y las hormonas me tienen muy movilizada. Advierto. Es mi segundo embarazo, y como vino con alguna complicación, hace 11 semanas que estoy en reposo absoluto. Insisto. Están advertidos.

Para alguien acostumbrada a hacer muchas cosas; ayudar y cuidar a los demás esta quietud ha sido un desafío. Pasar del rol de ser activamente quien cuida, al de ser quien es cuidada y atendida en todo,  fue un shock. No me entiendan mal, no todo es malo. Hasta por momentos lo estoy disfrutando, pero sin dudas ha sido desafiante.

Un cambio repentino. Sobretodo un cambio movilizante porque me recuerda que el valor que tenemos es por quiénes somos. Por nuestro ser, no por lo que hago, ni mucho menos por lo que tengo. Esta situación no me deja escudarme en mi habilidad. En lo que sé hacer. Yo no puedo moverme, de eso depende mi bebé. Para ella soy una incubadora humana. Y esto me deja a mí muy vulnerable. Necesito de la ayuda de los otros, y nuestra bebé depende 100% de que deseen ayudar a su madre. Su red es mi red. 

Padecer esta vulnerabilidad es una manera de vivirla. Confieso, por momentos intenté controlarla y hasta hacer de cuenta que no estaba y ocupar todos esos espacios de otra manera. Es que cuesta despojarse de la ilusión que una puede. Pero esto dura hasta que la vida te recuerda que nadie puede solo.

Este reposo por ser tan largo fue una oportunidad más de experimentar la vulnerabilidad desde otro lugar. Me dió tiempo para aceptarla, pude compartirla más y dejar que surjan las distintas respuestas de mi red de apoyo. Sin expectativas. Intenté despojarme del deber ser. No asumí quién debería tomar ciertos roles. Dejé que los Otros me sorprendieran. ¡Y cómo me sorprendieron!.

Lo que sucedió fue una maravillosa cosecha de todo lo sembrado en este tiempo.  Las relaciones de confianza, las relaciones auténticas que establecí con otros, hizo que muchas personas queridas se acercaran cada una a su manera. Muchas veces más allá de lo socialmente esperado.

No tengo palabras; es pura emoción lo que hemos vivido en este tiempo. ¡Gracias a todos quienes conforman esta maravillosa red!

Ya queda menos de esta etapa.