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Light phone 2: ¿La solución a nuestra adicción al celular?

Fue el lanzamiento del celular minimalista. El celular que como tiene tinta electrónica nos va a salvar de nuestra adicción al dispositivo. O al menos así lo promocionan. Me parece una buena idea un celular con estas características, pero no por ese motivo.

Las adicciones no surgen por las sustancias o los objetos o las personas. Estos no tienen la responsabilidad sobre el tipo de vínculo que uno establece. Somos los adultos quienes establecemos vínculos de dependencia con las sustancias, los objetos o las personas. Si no aceptamos esta condición, no vamos a poder desprendernos de esas adicciones nunca.  Por esto, plantear que la solución es tan sencilla como sacar los colores y el brillo al dispositivo, me parece que es considerar que somos demasiado básicos.

Sin embargo, sí creo que puede ayudar a romper la fascinación que muchos tienen con el celular. La falta de creatividad y de recursos en la que muchos adultos están sumidos a la hora de “distraerse”. Y tal vez así muchos padres, abuelos o personas a cargo de niños chicos dejen de creer que tienen que darle siempre el celular a los más pequeños para que “se calmen” y simplemente los dejen hacer aquello que ellos mismos olvidaron: observar el mundo que los rodea y dejarse maravillar.

Noticia: https://www.elpais.com.uy/vida-actual/light-phone-telefono-celular-minimalista-pantalla-tinta-electronica.html

Niños envueltos

Este posteo no se trata sobre una receta. Estamos en época de vacaciones infantiles y estoy en shock! Estoy escuchando a adultos interactuar con niños y me asombra cómo venimos perdiendo creatividad a pasos agigantados.  Nuestra imaginación está tan capturada por el consumo que cuando interactuamos con los niños, terminamos envolviendolos a ellos en nuestro mundo adulto. Tal vez es hora de dejarlos un poco en paz y dejarlos ser niños.

Las cosas se las presentamos ya muy procesadas, le vamos transmitiendo el valor que esas cosas tienen para nosotros y no los dejamos descubrir por ellos mismos. Después nos quejamos que no son curiosos.

Les transmitimos una visión muy negativa del trabajo, valoramos extremadamente el ocio, pero no los tiempos en que no sucede nada, los tiempos de vacío, intentamos evitar que se aburran, y buscamos entretenerlos rápidamente como hacemos nosotros: mirando una cosa atrás del otra cosa en los dispositivos. Consumiendo lo que sea. Después nos quejamos que son dependientes.

No parecemos darnos cuenta que es este tipo de acciones cotidianas las que les quitan la posibilidad de practicar habilidades que son fundamentales para convertirse en los seres resilientes, flexibles y adaptativos que queremos que sean.

La responsabilidad que esto suceda no es ni de los dispositivos ni de los creadores de los mismos.  Muchas de las herramientas que tenemos son definitivamente geniales. Pero es hora que nos cuestionemos como las usamos.