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Fake it till you make it

Los estadounidenses son muy buenos haciendo sloganes. Para todo tienen frases que suenan bien y son fáciles de recordar. Una es “fake it till you make it”. Plantean que si algo lo repetís lo suficiente, en algún momento te va salir natural.

Esto a mi me genera dos grandes dudas:

  1. ¿Es esta la mejor estrategia? ¿O habrá otro camino?
  2. Aún si sale, la pregunta es: ¿a qué costo?.

En el caso de las habilidades llamadas blandas, creo que sin duda este no es el camino. Internet y los manuales de liderazgo están llenos de “tips” del tipo: para que la persona se sienta escuchada, asentí con la cabeza, poné el cuerpo de tal manera, no cruces los brazos, mostrá las palmas de la mano.

Como psicóloga recuerdo claramente mi primer sesión con mi primer paciente. Hacía ya unos meses me había recibido, y deseaba iniciar mi ejercicio como profesional independiente con esa primer consulta. Quería que mi paciente se sintiera escuchada y comprendida por mí, así que seguí todos todo todos estos tips. No quería que se sintiera juzgada, así que hice mi mayor esfuerzo por poner esa tan conocida “cara de póquer”.  

¿Qué resultados tuve?

Mover el foco de atención de ella hacia mí. Estaba tan preocupada por todo lo que tenía que hacer, que sin darme cuenta dejé de escucharla.

Lo otro que sé, es que este tipo de checklist lo que hace es generar una sensación de actuación para quien lo hace, al punto de sentir una suerte de vacío donde uno no se reconoce a sí mismo en esa actitud. Ni que hablar, que esta falta de autenticidad en algún momento probablemente caiga y deje expuestas nuestras limitaciones.

Un ejemplo reciente de esto fue cuando Donald Trump se reunió con los jóvenes víctimas del tiroteo en Parkland, Florida.

Mientras hablaba con jóvenes de 17 años que habían sufrido un ataque en su liceo, él tenía en la mano un punteo en el que se ve claramente la frase “I hear you” – te escucho. A mi entender, este tipo de estrategias tiene muy bajo alcance. Pero este ejemplo burdo no es el único que vi. He escuchado a mucha gente querer tener un punteo, como una checklist para que los demás se sientan escuchados.

Porqué en vez de seguir invirtiendo energía en este tipo de respuesta no buscamos otra manera de mejorar nuestras habilidades de escucha. Si no las tenemos, ¡aprendamoslas! ¡Hay mucho que se puede hacer! No nos quedemos satisfechos con “engañar al otro”, con zafar en la reunión, o en la entrevista laboral. Aprovechemos estas oportunidades que nos interpelan y dejan a la luz nuestras debilidades para pulirlas, y potenciarnos.

Noticia: https://www.theguardian.com/us-news/2018/feb/22/i-hear-you-trump-uses-cue-cards-to-remind-him-to-listen-to-shooting-survivors?CMP=fb_gu

 

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Encuentro GeneXus: “Para trabajar en equipo, trabaja sobre ti mismo”

El próximo lunes 2 de Octubre a las 10:30 horas voy a estar participando del evento GX27 | Encuentro GeneXus.

En la conferencia, ”Para trabajar en equipo, trabaja sobre ti mismo”, contaré por qué creo que es importante cultivar las palabras, cuidar cómo hablamos, cómo nos dirigimos a los demás y, sobre todo, por qué para empatizar con el otro, necesitamos conocer nuestras propias emociones.

El GX27, es un evento que reúne a profesionales de la tecnología, los negocios y tomadores de decisión para aprender cómo aprovechar la era de la Transformación Digital y darle forma a su futuro. Este año se llevará a cabo del 2, 3 y 4 de Octubre en el Hotel Radisson de Montevideo con un promedio de 150 actividades.

Las inscripciones al GX27 son gratuitas www.genexus.com/encuentro. ¡Los espero!

Aquí podrás ver más información sobre mi presentación y perfil.

Si te la perdiste, podés verla aquí

Niños envueltos

Este posteo no se trata sobre una receta. Estamos en época de vacaciones infantiles y estoy en shock! Estoy escuchando a adultos interactuar con niños y me asombra cómo venimos perdiendo creatividad a pasos agigantados.  Nuestra imaginación está tan capturada por el consumo que cuando interactuamos con los niños, terminamos envolviendolos a ellos en nuestro mundo adulto. Tal vez es hora de dejarlos un poco en paz y dejarlos ser niños.

Las cosas se las presentamos ya muy procesadas, le vamos transmitiendo el valor que esas cosas tienen para nosotros y no los dejamos descubrir por ellos mismos. Después nos quejamos que no son curiosos.

Les transmitimos una visión muy negativa del trabajo, valoramos extremadamente el ocio, pero no los tiempos en que no sucede nada, los tiempos de vacío, intentamos evitar que se aburran, y buscamos entretenerlos rápidamente como hacemos nosotros: mirando una cosa atrás del otra cosa en los dispositivos. Consumiendo lo que sea. Después nos quejamos que son dependientes.

No parecemos darnos cuenta que es este tipo de acciones cotidianas las que les quitan la posibilidad de practicar habilidades que son fundamentales para convertirse en los seres resilientes, flexibles y adaptativos que queremos que sean.

La responsabilidad que esto suceda no es ni de los dispositivos ni de los creadores de los mismos.  Muchas de las herramientas que tenemos son definitivamente geniales. Pero es hora que nos cuestionemos como las usamos.